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Leyes de la robótica

Las Tres Leyes de la Robótica, formuladas por Isaac Asimov en sus obras de ciencia ficción, son principios fundamentales que guían el comportamiento de los robots para garantizar la seguridad y el bienestar de los humanos. Estas leyes son:

1. Primera Ley: Un robot no puede dañar a un ser humano, ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Segunda Ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando tales órdenes contravengan la Primera Ley.

3. Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia existencia mientras tal protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Posteriormente, Asimov introdujo una Ley Cero, que reformula estas normas con una prioridad aún mayor:

4. Ley Cero: Un robot no puede dañar a la humanidad, o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño.

El personaje de Giskard Reventlov, un robot en las obras de Asimov, juega un papel crucial en la evolución de estas leyes. Giskard, un robot con una capacidad avanzada para interpretar y modificar las leyes, es quien introduce la Ley Cero. A lo largo de las historias, Giskard llega a la conclusión de que la protección de la humanidad en su conjunto es más importante que la protección de los individuos, lo que lo lleva a crear esta nueva ley. Sin embargo, sus interpretaciones y decisiones basadas en la Ley Cero crean dilemas éticos complejos, ya que, a pesar de que su objetivo es el bien común, sus acciones no siempre son comprendidas o aceptadas por los humanos.

Este concepto de la Ley Cero y el dilema ético asociado es central en las obras de Asimov, que exploran las implicaciones de la inteligencia artificial y la moralidad en un futuro donde los robots y los humanos coexisten.